Qué, por qué y para qué

_ ¡Que bien! En una semana tenemos el Black Friday –Alfredo se iluminaba como si fuese una luz más de la Navidad de Vigo.

Se produjo un silencio, denso, largo, de esos que preceden a la tormenta, con miradas de prevención entre los tres. Ángela miraba con picardía a su hijo Alfredo y con mucho tiento a Pedro. Alfredo hacía otro tanto en miradas sucesivas a su madre y a su padre y Pedro ponía cara de póker en un intento de que nadie percibiese las emociones que le golpeaban por dentro.

_Sí, podríamos ver qué queremos cada uno comprar y de esa forma ir con un planteamiento cerrado, que si no luego terminamos discutiendo _Comentó Ángela con idea de relajar la tensión y que la conversación fluyese con menos bronca que otras veces.

_Claro, eso es lo importante, centrarse en el qué. Qué comprar, porque si no qué sentido tendría ir de compras _Pedro hablaba forzando una voz neutra que no mostrase rápidamente sus cartas.

La tensión aumentaba y se notaba en las caras de la pareja. Por supuesto Alfredo no se coscaba mucho del ambiente. Él con lo suyo y a lo suyo.

_Yo lo tengo decidido. En la Traca final de Media Markt ofertan el Apple Watch Ultra2 ¡por solo 855 €!!

**Bueno, os dejo que he quedado con Estefanía y Jaime para un trabajo del Instituto.

Nada más salir Alfredo vuelve el silencio espeso tan conocido y temido por Ángela y Pedro.

_Voy a ver si le queda mucho al estofado

_Si claro, como siempre. Cuando hay que hablar algo importante te levantas y te vas a tus cosas _Ángela

alzó la voz dando la primera señal de que la discusión estaba muy cerca.

­_Bien, vamos entonces a lo importante. Te escucho. ¿Tú qué es lo que tienes pensado comprar para el día del consumo feliz?

_Pues algo bien sencillo: Una bota alta con tacón y doble plataforma, que estaba en 125 € y la puedo conseguir por sólo 69,95. ¡¡60 € de ahorro!!

_¡¡Magnifico!!

**Pues yo también he encontrado qué comprarme: Un bastón de madera de castaño en Amazon. Por 18,60 €

­_¿Para qué quieres tú un bastón?

Pedro no pudo evitar sonreír por primera vez. Se lo estaban poniendo a huevo

_Esa es la cuestión a plantearse, junto con el por qué.

_No te entiendo _dice Ángela, poniendo su cara de cuando no entiende

_ Mujer pues es sencillo. Llegados los cumpleaños, la vuelta del verano, el Black Friday, las Navidades, Reyes, las rebajas de enero o del verano, siempre hay que plantearse qué comprar, pero nunca por qué o para qué hay que comprar.

**Veo que querías saber qué quiero comprarme, y ahora también para qué. Ya solo quedaría el por qué

Ángela empezó a poner la cara enfurecida de cuando está dispuesta a defender con uñas y dientes su postura. Y cuando no soporta la dialéctica irónica de Pedro.

­_ ¡Es que siempre tienes que salir con eso! Se compra algo porque te gusta y quieres tenerlo. Un capricho, que para eso trabajamos como burros.

_No sabía que trabajamos tanto para eso. ¿O realmente es para eso y para criar mal a un zangolotino que no sabe lo que vale lo que se come?

_¿Vuelves a querer echarme en cara que yo no sé educar a mi hijo?

_No quiero echarte en cara nada. Simplemente poner en evidencia la distancia, digamos epistemológica, en que discurren nuestras vidas. Lo de las compras es un botón de muestra, pero que aclara todo.

**¿No es eso de lo que estamos hablando en el fondo una y mil veces, sin decirlo? ¿De la distancia a la que estamos? ¿De la incomunicación en que vivimos, salvo emplear sin parar palabras para referir cuestiones banales?

El silencio no podía ocultar lo que sus caras decían: La de Pedro mostrando un cansancio añejo, acumulado en años y la de Ángela el espanto de encontrarse ante algo gordo, desconocido y amenazante. Los segundos parecieron minutos y los minutos horas.

_¿Entonces que me quieres decir en definitiva? _Apenas pudo balbucear Ángela.

_Ángela tu sabes tan bien como yo lo que estoy diciendo. No discutamos una sola vez mas de si las compras son esto o lo otro. Cada cual puede trabajar lo que quiera y comprarse lo que le parezca.

**Nosotros de lo que tenemos que hablar es de que seguir juntos por costumbre y aporrearnos con monsergas cada poco, sin encontrar de qué conversar con ganas y con sentido compartido, es una cosa muy tonta y que nos perjudica a nosotros y a Alfredo.

Ahora el tiempo no andaba. Los dos quedaron congelados en él como ocurre cuando es difícil ir para adelante o para atrás.

_Me dejas de piedra. No sé qué decir en este momento. Siempre hablamos mucho de todo, aunque apenas estemos de acuerdo. Pero hablamos. No nos callamos

_Puede que sea eso parte de lo que hay, que hablamos sin parar para que no medien silencios que nos lleven a pensar dónde estamos. Pero sabemos que eso es cobardía y nada arregla.

**Lo que necesitamos es salir del ruido en el que nos diluimos día a día y experimentar con los silencios. Para saber si hay algo más que parloteo, compras, viajes y comidas con familiares.

 

La sintonía ahora era perfecta y nos dábamos cuenta de que el prodigio sucedería en unos instantes, en segundos. El suspense se trasformó de pronto en una sensación algo angustiosa como si a nosotros mismos nos fuera la vida en el lance.
Era un día bien señalado: 21 de julio de 1969 y para nosotros quedaría como el día histórico en que el hombre pisaba la luna, aunque en realidad había llegado la madrugada anterior, pues se trataba de una narración en diferido, tecnicismo que nosotros no podíamos comprender con nuestros inocentes e ignorantes 15 años de antaño. Estaba ocurriendo en ese momento en que escuchábamos a Jesús Hermida en aquella radio a pilas de petaca.
Contentos, nos relajamos de tanta tensión y espera. Allí estaba con mi primo y sin poder resistir mucho más y sin comentar nada nos dormimos.